2027
3
2
125m2
89m2
Privada
1ª
100 Mts.
Te presentamos una joya inmobiliaria única en la codiciada localidad de Altea: un exclusivo edificio de obra nueva que redefine el concepto de exclusividad, compuesto por solo cuatro viviendas diseñadas para ofrecer una experiencia de vida inigualable frente al mar. Su ubicación privilegiada, a escasos metros de la playa y con acceso directo a pie al mar, permite disfrutar de espectaculares vistas panorámicas al Mediterráneo desde cada apartamento.
Todo ello sin renunciar a la comodidad de tener cerca supermercados, colegios, restaurantes, farmacias y otros servicios esenciales. Cada una de las viviendas ha sido concebida bajo los más altos estándares de calidad, confort y eficiencia energética.
Disponen de climatización por conductos, suelo radiante eléctrico, sistema de ventilación con recuperador de calor y producción de agua caliente mediante aerotermia y energía solar. Todos los azulejos interiores y exteriores, los sanitarios, las cocinas completas y las encimeras serán de Porcelanosa, garantía de diseño, durabilidad y elegancia. Las cocinas, cuidadosamente diseñadas, vienen completamente equipadas con electrodomésticos de alta gama, aportando funcionalidad y distinción a los espacios. Las zonas comunes del edificio han sido pensadas como un auténtico refugio de bienestar. Incluyen una piscina de 12 metros de largo ideal para nadar, otra piscina de estilo chill out con hamacas para relajarse, jardines mediterráneos con árboles frutales, acogedoras áreas de descanso con barbacoa, y una estación de carga para bicicletas eléctricas. Además, cada apartamento cuenta con su propia plaza de aparcamiento y trastero, sumando comodidad y funcionalidad al conjunto. Este proyecto representa una oportunidad irrepetible para quienes buscan una vivienda exclusiva, eficiente y confortable en una de las zonas más deseadas de la Costa Blanca.
Ya sea como residencia principal, segunda vivienda o inversión, ofrece una combinación única de ubicación, calidad de vida y valor inmobiliario.
Altea – el pueblo blanco junto al mar Mediterráneo
Altea es una de las localidades más características de la Costa Blanca Norte, situada entre Benidorm y Calpe, a unos 50 minutos del aeropuerto de Alicante. La ciudad es conocida principalmente por su casco antiguo histórico situado sobre una colina, con casas blancas, calles empedradas y miradores hacia toda la costa. La característica cúpula de la iglesia Nuestra Señora del Consuelo, visible desde varios kilómetros, es el símbolo del municipio.
Altea se diferencia de muchos destinos costeros, ya que no es un lugar turístico típico centrado únicamente en la temporada de verano. Es una ciudad tranquila que funciona durante todo el año y cuenta con numerosos residentes permanentes. Dispone de comercios, restaurantes, colegios, servicios y centros médicos, y la vida cotidiana continúa fuera de la temporada vacacional.
La localidad posee un marcado carácter artístico. En el casco antiguo se encuentran galerías de arte, talleres de artistas y pequeños cafés y restaurantes. La presencia de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández atrae a personas creativas y a compradores que buscan un estilo de vida costero más tranquilo y en un entorno más íntimo que el de los grandes resorts.
La costa de Altea tiene un carácter natural. Sus playas son principalmente de canto rodado o grava, lo que hace que el agua sea muy transparente y que haya menos masificación que en las localidades con grandes playas de arena. A lo largo del mar discurre un paseo marítimo con restaurantes y cafeterías, y cerca se encuentra también el puerto deportivo y marina.
Ubicación y distancias
Benidorm – aprox. 20 km
Calpe – aprox. 11 km
Moraira – aprox. 25 km
Jávea – aprox. 40 km
Aeropuerto de Alicante – aprox. 65 km
Gracias a la carretera N-332 y a la autopista AP-7 es posible desplazarse cómodamente por toda la Costa Blanca.
La edificación en Altea es principalmente baja y dispersa. En el centro predominan apartamentos y casas tradicionales, mientras que en las colinas dominan las villas con vistas al mar y pequeñas urbanizaciones residenciales. En comparación con el sur de la Costa Blanca, hay menos grandes complejos de apartamentos y edificios altos, lo que aporta un ambiente más tranquilo y ordenado.
Altea resulta especialmente adecuada para residencia habitual o estancias largas. La localidad es elegida por personas que valoran la estética del entorno, la tranquilidad y el paisaje, más que el turismo vacacional.
Es una opción para quienes buscan una ciudad costera elegante y tranquila, con ambiente mediterráneo, cultura y vida durante todo el año, y no un destino vacacional típico.